De tu arte a mi arte… Yo prefiero miarte

Tráguense esta carcajada y esta invitación a la chingada

desdigo a gritos que la única autoridad aquí  soy yo y la mosca que sobrevuela mi zapato

Ya tengo mis tres sacos de cadáveres en el olvido y empiezo a virar en  el lomo grasoso de un tarro a la escritura del tronco

Me voy a beber  un trozo de vino a la orilla de la calle sólo haberme despertado con  un sosiego de embrollo,

quizás por la punzada en estos ojos porque el  golpe al cuero se enmaraña

 

Cómete una migaja de tierra y entonces el nudo deshabite la sangre y  miente a la muerte su montura de madre

Tú y yo lo sabemos    las aceras no se hicieron para caminar        se  enterraron porque mañana ya no hablo       he dicho la ruptura al  intestino de los huesos recuerdos

Y es en estas semanas de sales donde pienso seguir y no cortarme las  uñas, para no llegar a la hendidura de la acera diseminada en tu cara  de pozo     de pozo vivo y manos negras                                  y luces manos y piedras botellas

 

Quiero quedarme en solitario río molar quiero irme en                 inventario bien dental

No tendrás la sazón desencajada de mi noche de encierro

No sobarás mi monda tiza cabeza retinta                   (Sic)

No te atragantes, bébete un callado de cuatro pesos para que la letra  no desgaste

Después  Acabemos ya la tarde tanta y en balde, caminaste el canto y sin embargo  acabemos de y para un rato, mientras tanto, el horario me  anochece la saliva    porque qué voy a entender en esta impaciencian de segundos  de letras secas de relojes  a veces se amanece y no se sabe

mejor  atraganto la mano de la camisa en la batalla dando un canto de misa a  la muralla

De diuréticos rimados pero no leporinos  te caminan el contemporáneo cráneo en el desbeber letrado  que avecina la carilla en la letrina

acabemos con el talarte las orejas     ya lo ves  como hallarte que me duele la cabeza

No lo intentes  que la incidencia hermenéutica de tu racionalismo  me impacienta y agujera la dialéctica del nomadismo.

Gabriel Feregrino

Publicado en la Revista Ostraco, año 2, número 3, otoño 1996.