El papel de un libro
Hay elementos fundamentales en la hechura de un libro, y uno de ellos y sin el cual no existiría ninguna obra es el papel; ya el lector habrá notado que no todos los papeles empleados en los libros son iguales, hay diversas características a considerar para elegir qué papel debe ser utilizado en tal libro, entre cuestiones de diseño, economía, y necesidades de la obra son: el tamaño, la textura, la calidad, el color del papel, opacidad, y firmeza, entre otros factores.
El peso que va vinculado con el tamaño; es fundamental hacer maquetas para apreciar formas y volúmenes de lo que podría llegar a ser el libro, conocer el espesor de cada hoja, y recordar que entre más peso mayor será la rigidez y opacidad de las páginas.
Opacidad, en cuántas obras no hemos visto mientras vamos leyendo la página 137 los párrafos de la página 138 como si el editor tratará no sólo de economizar sino también de que ahorremos tiempo y vayamos echando un vistazo a lo que pasará renglones adelante; obviamente entre más delgado sea un papel, más translúcido será, si embargo debe haber un equilibrio, ya que elegir un papel que no transluzca nada repercutirá en una obra voluminosa.
La textura, un papel alisado que es rugoso y áspero es ideal para imprimir textos sin ilustraciones ahora que si la obra abunda en ilustraciones es mejor un papel satinado que es un papel terso y refinado; un papel estucado o cuché, es una superficie casi sin poros e irregularidades en el que se pueden imprimir detalles muy finos, ideal para imprimir ilustraciones y fotografías.
Hay libros que deslumbran y no precisamente por su calidad literaria sino por su papel muy blanco y liso, por supuesto que hay libros que lo requieren sobre todo si son de arte, catálogos o revistas, estos generan un efecto extraordinario, son papeles muy satinados que dan una sensación de suavidad pero poco recomendables si hay una lectura concentrada y detenida; por eso para una obra profusa en texto se recomienda un papel que refleje poca luz, es decir, papeles ligeramente coloreados.
En cuanto al tamaño del libro, está en función de las dimensiones del papel en la que aún no hay nada escrito, se fabrican en muy diversos tamaños, en Estados Unidos emplean pliegos de 34” x 22 “ y de 37” x 28”, adoptados en México; y en Europa emplean el sistema DIN o formatos Iso 216. Lo que da por resultado libros de tamaños como el treintaidosavo que mide 8 cm de altura, o el octavo de 16, o el cuarto de 23 cm de altura y hasta el folio cuadrado marquilla de mas de 66 cm de altura.
Gabriel Feregrino
Publicado en el boletín 16 en la sección Cuarta de forros, en noviembre 2004 enhttp://www.alfaomega.com.mx/
Comments are closed, but trackbacks and pingbacks are open.